Julio de 1983, una tarde cualquiera soleada de verano y en una estancia corta en Nueva York, tuve unas horas libres que me permitieron enfilar a solas el Hotel Plaza, tenía 17 maravillosos años y cierto desparpajo que me hizo ubicarme en el Oak Room con una buena cerveza y una caja de cerillas aún conservada a la que daba muchas vueltas intentando imaginar que me iba a deparar la vida en adelante, fue una hora mágica, imborrable en mi memoria.

Yo ya sabía bien donde iba, ya había visto un par de veces  “Con la muerte en los talones” y conocía la memorable escena de la confusión de mi querido Cary Grant o Mr. Kaplan en mi película favorita. Inmortalizado ese momento en mi mente para siempre, seguramente fue el inicio de un cúmulo de sensaciones maravillosas.

Soy persona de estar viajando mentalmente a diario, a veces mareado de tanto ir y venir y me sigo poniendo nervioso una semana antes cuando sé que marcho de viaje, siendo mi ubicación perfecta las dos horas de antes en que estoy en un aeropuerto, el mundo se detiene ante mí. Si algún día volvieran los paneles clik-clak a los aeropuertos, tal vez perdería más de un vuelo, ciertamente obnubilado en mis recuerdos.

Yo nací en el paraíso y jamás me moví de él…¿para qué?, vivo a media hora de la nieve, a media hora de un mar especial y a 20 minutos del conjunto cultural, arquitectónico y paisajístico más maravilloso del mundo, vivo en Granada.

Me vuelve loco el glamour de ciertos hoteles que voy a compartir con quien quiera, intentando dibujar un escenario que nos permita disfrutar y soñar.

Soy Guillermo Pérez-Hidalgo Garach (1966). Encantado de conocerte.